Esclava de oro amarillo de 18k con carey e inicial

Cómo saber si una joya es de oro de verdad

Es una duda muy común: heredas una joya, encuentras algo en un cajón o ves una oferta demasiado buena y te preguntas si es oro auténtico. Aquí van las formas fiables de averiguarlo y las que circulan por internet y no sirven de nada.

Lo primero: busca el punzón

Toda joya de oro vendida legalmente en España lleva grabada una marca diminuta, normalmente en el interior del aro, en el cierre o en el reverso. Necesitarás buena luz y, muchas veces, una lupa.

Los números indican las milésimas de oro puro:

  • 999 — oro de 24 quilates, oro puro. Poco habitual en joyería porque es demasiado blando.
  • 750 — oro de 18 quilates (75% oro). Es el estándar de la joyería en España.
  • 585 — oro de 14 quilates (58,5%). Más común en otros países.
  • 375 — oro de 9 quilates (37,5%).

Si en lugar de esto encuentras 925, es plata de ley, no oro. Y si ves siglas como GP, GF o la palabra plaqué, se trata de un baño o chapado sobre otro metal: la pieza tiene una capa de oro, pero no es oro macizo.

Señales de que puede no ser oro

No lleva ningún punzón. No es prueba definitiva (algunas piezas antiguas o artesanales no lo llevan, y a veces se borra con el desgaste), pero es motivo para investigar más.

Se ve otro color por debajo. Mira las zonas de más roce: el interior del anillo, los bordes del cierre. Si asoma un tono más blanquecino o rojizo, es un baño desgastado.

Deja marca verdosa en la piel. El oro macizo no reacciona con el sudor. Si te tiñe el dedo, casi seguro que es un chapado o una aleación de otro metal.

Se ha oscurecido. El oro no se sulfura ni se ennegrece. Si una pieza que te vendieron como oro se ha puesto negra, no lo es (o es un baño sobre plata).

Pesa poco. El oro es un metal muy denso. Una pieza de oro macizo pesa notablemente más de lo que aparenta. Si te resulta sospechosamente ligera, desconfía.

Pruebas caseras: cuáles valen y cuáles no

El imán: útil como primer filtro. El oro no es magnético. Si la joya se pega a un imán potente, no es oro macizo. Ojo: que no se pegue tampoco lo confirma, porque hay muchos metales no magnéticos.

La prueba del agua: poco fiable. Consiste en ver si se hunde. Casi todos los metales se hunden, así que no dice gran cosa.

Vinagre, lejía o productos caseros: no lo hagas. Circulan métodos de aplicar sustancias corrosivas para ver si reacciona. Pueden dañar la pieza de forma irreversible, sobre todo si tiene gemas, esmaltes o soldaduras. No merece la pena arriesgar una joya por salir de dudas.

Morder la joya: es un mito. Viene de las películas y de las monedas de oro puro. Con oro de 18 quilates no funciona y solo consigues estropearte los dientes o la pieza.

La forma segura: llevarla a un joyero

Un joyero comprueba el oro con métodos que no dañan la pieza: lupa para leer el punzón, balanza de precisión para calcular la densidad y, si hace falta, prueba de ácido en un punto imperceptible o comprobación electrónica.

Es rápido, y en la mayoría de casos se resuelve en un momento.

Y si es oro, ¿qué puedo hacer con ella?

Mucha gente tiene en un cajón joyas de oro que no se pone: piezas heredadas, anillos de otra época, cadenas rotas, pendientes desparejados. No tienen por qué quedarse ahí.

En Roviralta Joiers trabajamos con nuestro taller de joyería de confianza y podemos transformar joyas antiguas en algo que sí te pongas: reaprovechar el oro o las piedras para una pieza nueva, arreglar lo que esté roto o simplemente pulir y devolverle el brillo a algo que llevaba años apagado. Te preparamos presupuesto sin compromiso.

Si tienes dudas sobre una pieza, tráela a nuestra tienda de la Plaça Cap de la Vila en Sitges y te decimos qué es, en qué estado está y qué opciones tienes.

Si te interesa el tema de los materiales, también te puede servir nuestra guía sobre las diferencias entre plata de ley, chapado y acero.

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