Plata de ley, plata chapada y acero: cuál elegir y en qué se diferencian
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Cuando miras joyas te encuentras con etiquetas como plata de ley, plata 925, plata chapada, baño de oro de 18kt o acero quirúrgico. No todas significan lo mismo ni valen lo mismo, y la diferencia de precio entre ellas es enorme. Aquí te explicamos qué es cada cosa para que sepas exactamente qué estás comprando.
Plata de ley (o plata 925)
Es plata auténtica. La plata pura es demasiado blanda para hacer joyas, así que se alea con otros metales, habitualmente cobre. La plata de ley contiene un 92,5% de plata pura, y de ahí viene el número 925 que verás grabado en la pieza.
Ventajas: es plata de verdad, tiene valor material, dura décadas, se puede pulir y restaurar indefinidamente y no pierde el color porque no es un recubrimiento.
Inconveniente: se sulfura y se oscurece con el tiempo, aunque se limpia con facilidad. Si te interesa, lo explicamos en detalle en nuestra guía sobre cómo limpiar la plata.
Plata chapada o bañada en oro (vermeil)
Aquí la base sigue siendo plata de ley, pero se le aplica encima una capa muy fina de oro por electrólisis. Verás términos como chapado en oro de 18kt, baño de oro o vermeil.
Es una fórmula excelente: te llevas el aspecto del oro y una base de plata auténtica por una fracción del precio del oro macizo.
Lo que debes saber: el baño es una capa superficial y se desgasta con el uso. Cuánto dura depende del grosor del baño, de la frecuencia con que la lleves y del roce. Un anillo que llevas a diario perderá el baño antes que unos pendientes ocasionales. La buena noticia es que se puede volver a bañar en un taller de joyería.
Baño de rodio
El rodio es un metal blanco de la familia del platino. Se usa para dar a la plata y al oro blanco ese acabado brillante y muy blanco, y además protege el metal.
Igual que el baño de oro, es un recubrimiento y se desgasta. Si tienes un anillo de oro blanco que con los años ha ido tomando un tono amarillento, no está estropeado: simplemente se ha desgastado el rodio y se está viendo el oro blanco real, que naturalmente tiene un matiz cálido. Se soluciona con un rodiado nuevo.
Acero inoxidable
No es un metal precioso, pero tiene virtudes reales: es muy duro, no se oscurece, resiste el agua y el sudor y es económico. Por eso funciona tan bien en pulseras de hombre, piezas deportivas y joyas para llevar a diario sin preocupaciones.
Sus límites: no tiene valor material, es difícil de ajustar de talla (un anillo de acero muchas veces no se puede modificar) y no se repara igual que la plata o el oro.
Oro macizo
El oro de 18 quilates contiene un 75% de oro puro. Es la opción de máxima durabilidad y valor: no se desgasta ningún recubrimiento porque el color es el del propio metal. Es lo que compras cuando quieres una pieza para toda la vida o para heredar.
Entonces, ¿qué elijo?
Para un regalo de menos de 100€ o una pieza de temporada: plata de ley o plata chapada. Buena relación calidad-precio y aspecto de joya de verdad.
Para llevar a diario sin mantenimiento: acero, especialmente en pulseras masculinas y piezas que van a mojarse.
Para una pieza que dure décadas o con valor sentimental: plata de ley u oro macizo, según presupuesto.
Para joyas de compromiso o herencia: oro de 18k o platino, sin dudarlo.
Cómo comprobar qué estás comprando
Busca el punzón grabado en la pieza: 925 para plata de ley, 750 para oro de 18k. Si una joya se anuncia como plata pero no lleva marca, desconfía. Y si te venden algo como oro a un precio de plata, casi siempre es un baño.
En Roviralta Joiers te decimos siempre con exactitud qué material es cada pieza. Y si necesitas rebañar, pulir o ajustar una joya, lo gestionamos con nuestro taller de joyería de confianza, con el que trabajamos desde hace años. Si tienes una pieza y no sabes de qué está hecha, tráela a nuestra tienda de Sitges y te lo decimos.
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